Riazor se baja del barco: A Coruña renuncia a ser sede del Mundial 2030

El sueño mundialista en Galicia se apaga. El Ayuntamiento de A Coruña ha decidido dar un paso atrás y no presentará la documentación necesaria para que el Estadio de Riazor sea sede del Mundial 2030. ¿El motivo? Una factura económica que la ciudad no está dispuesta a asumir.

El Mundial 2030, que España organizará junto a Portugal y Marruecos, acaba de perder una de sus sedes más emblemáticas en el norte del país. Tras meses de negociaciones, números sobre la mesa y mucha expectación, el Gobierno local de A Coruña ha dicho «basta».

El dinero, el principal obstáculo

La decisión no ha sido deportiva, sino puramente económica. Según han explicado fuentes municipales, las exigencias de la FIFA para transformar Riazor en un estadio de categoría mundialista conllevaban una inversión desorbitada.

Para cumplir con el aforo y los servicios VIP requeridos, el estadio coruñés necesitaba una reforma integral cuyo coste necesitaba financiación privada. El Ayuntamiento considera que hipotecar las arcas públicas por un evento de un mes no es responsable, especialmente cuando el convenio de financiación con otras instituciones no garantizaba cubrir el agujero económico que dejarían las obras.

¿Qué pasa ahora con Riazor?

Con esta renuncia, el estadio del Riazor se queda fuera de la carrera. A pesar de la ilusión que generaba ver a las mejores selecciones del mundo en la ciudad herculina, la prioridad se ha centrado en la sostenibilidad financiera a largo plazo y en una reforma integral pactada, en un nuevo convenio con el Deportivo de la Coruña, que hará que se pueda explotar el estadio los 365 días del año, de la que poco se sabe tras la comparecencia de la alcaldesa y el presidente del Deportivo.

¿Y el resto de sedes en España?

La baja de A Coruña es un golpe para la candidatura gallega, que ahora ve cómo el peso del Mundial en la región se tambalea (a la espera de ver qué ocurre definitivamente con Vigo). La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tendrá que reajustar su mapa de sedes para cumplir con los plazos de la FIFA.

En resumen: A Coruña prefiere proteger su economía que lanzarse a una aventura mundialista «a cualquier precio». Una decisión valiente para unos y decepcionante para otros, pero que cambia por completo el panorama del fútbol español de cara a 2030.

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