El Dépor consigue una victoria un-extremis en Zubieta

El partido comenzó de manera intensa gracias a un gol de Stoichkov en el minuto dos, que aprovechó un grave error en la salida del balón del portero local —que se mostró nervioso bajo palos— para adelantar al Dépor con un tanto que parecía fruto de ese golpe inicial más que de un dominio real del juego visitante. 

A partir de ese momento, el Sanse tomó el control de la pelota y empezó a dominar con criterio. Poco a poco fue encontrando espacios y llevándose los duelos, y esa insistencia tuvo recompensa en el minuto 23 cuando Lander Astiazarán, tras una jugada de peligro tejida desde el centro del campo, niveló el marcador. La grada vivió un momento de euforia: el filial txuri-urdin, bien plantado sobre el césped, estaba superando el golpe inicial con personalidad. 

Tras el descanso, la Real B siguió confiando en su plan, combinando por dentro y tratando de triangular desde el mediocampo. Ese trabajo colectivo dio frutos en el minuto 59, cuando Job Ochieng batió al portero visitante tras una pérdida de balón de la zaga coruñesa, colocando el 2-1 en el marcador y sembrando la sensación de que el triunfo local era posible. 

Sin embargo, el choque cambió radicalmente en el minuto 74. Mikel Rodríguez, uno de los hombres más incisivos del filial, vio la doble tarjeta amarilla, dejando a su equipo con diez hombres cuando la ventaja era corta y el rival empezaba a estirarse. Fue el punto de inflexión: con un jugador más, el Dépor comenzó a acercarse con mayor peligro al área rival. 

La reacción visitante llegó por medio de la banquillo y el ingenio individual. En el minuto 83, el fabrilista Nsongo Bil, quien había entrado desde el banquillo, recogió un rechace en el borde del área y con un disparo potente estableció el empate a dos y anotó su primer gol en el primer equipo blanquiazul a falta de 5 minutos para el tiempo añadido.

Con el tiempo casi cumplido, el Dépor siguió buscando el golpe definitivo.No obstante, en la prolongación apareció Mario Soriano para escribir la última palabra en un partido de alta tensión. Tras una jugada colectiva por banda, Soriano recibió en el corazón del área y con un remate ajustado entre las piernas del portero selló el 2-3 definitivo, provocando la explosión de júbilo de la hinchada visitante y un silencio profundo en Zubieta.

Este triunfo no solo da tres puntos de oro a los coruñeses, sino que también les acerca peligrosamente al objetivo del ascenso directo, mientras que el Sanse, que mostró una gran imagen frente a su afición, certifica una nueva derrota que le mantiene en la lucha por salir de los puestos de abajo de la tabla.

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