El Dépor se abraza a la gloria en el último suspiro en el Alfonso Murube

Esta noche de sábado, el Alfonso Murube fue testigo de una de esas tardes que dejan cicatrices en el que pierde y alas en el que vence. En una batalla de tú a tú, el Deportivo de La Coruña logró un triunfo agónico ante la AD Ceuta (1-2) gracias a un zapatazo de Adrià Altimira en el tiempo de descuento, un gol que no solo vale tres puntos, sino que catapulta a los gallegos a puestos de ascenso directo.

El rugido inicial del Murube

La noche comenzó con el aroma de las grandes citas. El Ceuta, empujado por una afición volcada, salió a morder y encontró el premio pronto. En el minuto 15, Marcos Fernández desató la locura local al cazar un balón en el área y batir a Álvaro Ferllo con un remate seco. Durante esos instantes, el equipo de Antonio Hidalgo parecía aturdido, superado por la intensidad de un Ceuta que soñaba con tumbar al Depor.

La redención del canterano y la resistencia

Pero este Deportivo tenía algo guardado. Diez minutos después del mazazo inicial, apareció la figura de Nsongo Bil. El joven atacante, que se ha convertido en el faro de esperanza del deportivismo, puso el empate tras una asistencia de Stoichkov. Fue un gol psicológico, de esos que calman los nervios y devuelven la jerarquía.

A partir de ahí, el partido se convirtió en un ajedrez de alto voltaje. Hubo de todo: un balón al larguero de Marino para el Ceuta, despejes bajo palos y paradas de Pedro López que parecían definitivas. El cansancio hacía mella, los jugadores se buscaban en la mirada pidiendo un último esfuerzo y el empate parecía el destino inevitable de dos equipos que se habían vaciado por completo.

Altimira y la «genialidad» final

Cuando el reloj ya marcaba el minuto 92 y el reparto de puntos se daba por hecho, apareció la bota derecha de Adrià Alti. El lateral recogió un balón en la frontal y, sin pensarlo, conectó un disparo que se coló por la escuadra izquierda, limpiando las telarañas de la portería ceutí. El silencio en el Murube fue el contrapunto al estallido de júbilo de un banquillo coruñés que invadió el campo.

Al sonar el silbato final, la imagen fue el reflejo del fútbol más puro: los jugadores del Ceuta desplomados sobre el césped, incrédulos tras haber rozado el triunfo, y los del Deportivo fundidos en un abrazo eterno. Con esta victoria, el equipo de Antonio Hidalgo duerme en puesto de ascenso directo, demostrando que, a veces, la fortuna sonríe a los que no dejan de creer hasta que el árbitro decide que ya es suficiente.


Ficha técnica:

  • AD Ceuta (1): Pedro López; Manu Sánchez (Konrad, 46′), Matos, Capa, Diego González; Bodiger (Youness, 73′), Marino (Almenara, 85′), Rubén Díez; Koné, Aisar (Schor, 85′) y Marcos Fernández.
  • RC Deportivo (2): Álvaro Ferllo; Ximo Navarro (Dani Barcia, 84′), Loureiro (Noubi, 46′), Comas, Quagliata; Alti, Mario Soriano, Villares, Stoichkov (Cristian, 77′); Luismi Cruz y Nsongo Bil (Mulattieri, 77′).
  • Goles: 1-0 (15′) Marcos Fernández; 1-1 (25′) Nsongo Bil; 1-2 (92′) Alti.

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